De Armas tomar...

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AntonioRB

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Las casualidades no existen, y no es bueno para empresa alguna (ni siquiera una naviera) estar en los medios únicamente, pero de manera reiterada, con noticias e informaciones sobre averías e incidencias

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No somos en este medio dados a bombardear diariamente con incidencias de este o aquel buque a la entrada de uno un otro puerto, pero sí que nos llama la atención el volumen de menciones a estas incidencias, y sobre todo la cantidad de incidentes que se producen de un tiempo a esta parte en una compañía como Naviera Armas, hoy considerada, tras la adquisición de Trasmediterranea, una de las navieras más importantes de Europa en movimiento de pasajeros y tráfico roro.


Cabe preguntarse qué ocurre en una compañía que con la adquisición de Trasmediterranea por 260,4 millones de euros, asumiendo una deuda, además, de 127,3 millones de euros, está en el ranking de las más grandes navieras, pero también ha conseguido situarse en el ranking de las que mayor número de incidencias presenta.


En el último año, tras el incidente de más envergadura, el choque sufrido por el Volcán de Tamasite contra la escollera exterior del Muelle de La Esfinge en el Puerto de Las Palmas, se han sucedido multitud de incidentes de más o menos entidad que empañan la imagen de una marca que debiera ser sólida y asociada a la calidad de sus servicios.


Se da la circunstancia de que la mayor parte de estas situaciones se dan en Canarias, lógico por otra parte porque es su principial entorno de actuación, aunque siendo así, quizá debiera ser la joya de la corona y la más mimada.


Mientras esto sucede, parece que la flota más moderna y en mejores condiciones se utiliza en mercados más actractivos: Barcelona-Baleares, Madeira, Portugal, Andalucía y Norte de África, incluso fletándolos a otras navieras. Y en Canarias tenemos que ver cómo apuestas como el Volcán de Teno sufre averías constantemente en una línea estrella, Las Palmas-Tenerife; o cómo otros buques, propios o fletados están constantemente averiados: Volcán de Tauce, Volcán de Taburiente, o el Express, fletado para la línea Los Cristianos-La Gomera y que no termina de resolver sus problemas con la rampa o con los motores.


A esto hay que sumar las críticas que recibe esta compañía en cuanto a la dotación de recursos humanos y económicos al mantenimiento de su flota. En definitiva, el valor de una marca lo da el mercado y sus clientes, y cada incidente por pequeño que sea deprecia este valor, y después cuesta muchos enteros recuperar las posiciones. Nadie está exento de estar sometido al mercado y sus usuarios, por más grande que sea. Quizá esta adquisición reciente permita replantear esta situación y cuidar con esmero esa imagen y esa flota.

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