El FMI recorta sus previsiones de crecimiento para la economía mundial y la zona euro en 2019

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Las estimaciones de crecimiento para las economías avanzadas también se reducen, situándose en un 2,0% para 2019, una décima menos que en octubre, aunque se mantienen de cara al 2020 en 1,7%.

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(ANAVE) La economía mundial crecerá menos de lo previsto en 2019 y 2020, según la actualización del informe 'Perspectivas Económicas Mundiales' presentada por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en Davos, Suiza. En dicho informe se estima que en 2018 el crecimiento de la economía mundial fue de 3,7%, que se prevé descienda al 3,5% este año 2019 y suba ligeramente, al 3,6%, el siguiente. Esto representa una rebaja de 0,2% y 0,1%, respectivamente, sobre los pronósticos publicados el pasado mes de octubre.


Las estimaciones de crecimiento para las economías avanzadas también se reducen, situándose en un 2,0% para 2019, una décima menos que en octubre, aunque se mantienen de cara al 2020 en 1,7%. Mayor es el recorte en la zona euro, donde el FMI recorta tres décimas sus previsiones, del 1,9% de octubre al 1,6%, pero mantiene el dato del 1,7% para el año que viene.


Entre las revisiones a la baja más significativas, destaca el recorte de 6 décimas en la previsión de crecimiento para Alemania en 2019, hasta el 1,3%, aunque mantiene sin cambios su pronóstico del 1,6% para 2020. Para Italia se ha revisado a la baja 4 décimas su proyección, hasta el 0,6%, manteniendo también sin cambios el crecimiento del 0,9% anticipado en octubre para 2020.


Sin embargo, se mantiene la estimación de crecimiento para España, del 2,5% durante 2018, una décima menos de lo anunciado por el Gobierno, mientras que para este año prevé un aumento del PIB del 2,2% y para 2020, del 1,9%, las mismas cifras avanzadas el pasado octubre, en ambos casos por encima de la media de la zona euro.


Estos resultados reflejan “el peor comportamiento de la economía durante el tramo final de 2018”, así como del deterioro de la confianza y sus implicaciones para el crecimiento ante los elevados niveles de deuda pública y privada. La escalada de las tensiones comerciales, que se inició el año pasado con la guerra de aranceles entre los EE.UU. y China, sigue siendo una fuente clave de riesgo para las perspectivas. Y también la posible salida sin acuerdo del Reino Unido de la Unión Europea y una desaceleración más importante de lo previsto en China.


A estos factores se les une “una moderación del ímpetu en el segundo semestre de 2018” de la economía alemana tras la adopción de nuevas normas sobre emisiones para vehículos de combustión, o los riesgos soberanos y financieros de Italia.

Para el FMI, la prioridad común de los países en sus políticas económicas debe ser “cooperar y resolver sus desavenencias comerciales y la incertidumbre en torno a dichas políticas, en lugar de elevar más las barreras perniciosas y desestabilizar una economía mundial que ya está desacelerándose”. Es fundamental adoptar medidas para estimular el crecimiento del producto potencial y reforzar las defensas fiscales y financieras, en un entorno caracterizado por una pesada carga de la deuda y condiciones financieras más restrictivas, concluye.

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