Transporte marítimo, las arterias de la economía

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Vuelven las dificultades a la cadena logística y a los mercados. El número de barcos a la espera de ser descargados frente a las costas de Los Ángeles en California alcanzó esta semana la cifra récord de 44. Los fabricantes de vehículos paran sus producciones por falta de chips y continúan los retrasos en las entregas de suministros y pedidos afectando a la globalidad de la cadena de producción. La lentitud de las operativas preocupa por la proximidad de la campaña de navidad. Falta personal en los puertos y continúan produciéndose brotes del virus, que retrasan las descargas. No se acaba de recuperar el ritmo en las terminales de contenedores y principales rutas marítimas.


Al otro lado del océano, el PMI manufacturero de las principales potencias europeas refleja claros síntomas de desaceleración durante el mes de agosto, debido a la falta de suministros en las cadenas de montaje. La caída se aprecia principalmente en Alemania y Francia. Los precios de los insumos han aumentado y las presiones inflacionistas sobrepasan las previsiones de principio del presente año.


Según los últimos análisis, la actual combinación de políticas monetarias, crediticias y fiscales, demasiado laxas, estimulan excesivamente la demanda agregada y están produciendo el actual sobrecalentamiento inflacionario.


Se habla incluso de estanflación, de mantenerse la relación entre el actual crecimiento de la demanda y la bajada de la producción de las principales potencias americanas y europeas.


Comentaba en artículos anteriores, la enorme influencia que ha tenido y sigue manteniendo el sector logístico y marítimo sobre los mercados y la economía mundial. Los últimos acontecimientos lo demuestran. En los entornos más pesimistas, se ha comparado la situación actual con la crisis estanflacionista de la década de los 70, en la que el aumento de la inflación y recesión, se juntaron con un grave problema de deuda.


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Puerto de Long Beach. California.


Se puede argumentar que la estanflación "leve" está en marcha y se da en los EE.UU. y en otras economías avanzadas, porque el crecimiento se está desacelerando drásticamente, a pesar del estímulo monetario, crediticio y fiscal.


La desaceleración del crecimiento en EE.UU., China, Europa y otras economías importantes, es el resultado de cuellos de botella de la oferta en los mercados. La variante delta del Covid está aumentando los costos de producción de las empresas, dificultando la entrega de suministros por vía marítima, reduciendo el crecimiento de los países, restringiendo la oferta de mano de obra, interrumpiendo la reapertura de muchos sectores de servicios y lanzando un órdago a las cadenas de suministro globales, a los puertos y a los sistemas logísticos.


El gran objetivo y solución que se marcan los países, es una pronta reducción de casos del virus que permitan el regreso de los trabajadores a los grandes centros de producción, resolviendo los estrangulamientos de las manufacturas. Se volvería así a la senda del crecimiento, reduciendo la inflación que ahora gira en torno al 4% en los EE. UU.


La clave sin duda está en los tiempos, que juegan un papel en contra de los objetivos económicos de los gobiernos y de los esfuerzos por detener la inflación. El sector logístico ya está sufriendo las presiones por un crecimiento exacerbado de sus costes. EE.UU.  lidera medidas para mitigar los efectos de los elevados precios del transporte marítimo y que afectan notablemente a sus cadenas de producción y exportaciones agrícolas.


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Puerto de Long Beach. California.


Vivimos momentos de cambios, rápidos y numerosos. Así nos encontramos cada vez más con el fenómeno de la glocalización. En esencia, “glocal" significa aprovechar al máximo los recursos globales y locales, creando ecosistemas independientes en mercados individuales. Todas las circunstancias descritas que se dan en estos momentos, junto a la persistencia del virus, están cuestionando cada día más la globalización y acelerando un mundo más localizado. Este es el motivo en el que los analistas se apoyan para pronosticar una caída del comercio global del 20% en los próximos años.


Con la inestabilidad de las cadenas de suministro, los países vuelven su mirada hacia la producción local, con una apuesta por la autosuficiencia. Las dos mayores economías del mundo parecen estar en el camino de desvincular sus sistemas económicos y ecosistemas tecnológicos según un informe de Bain & Company. Se darán dos bloques, los aliados chinos y el de los países mas próximos a Estados Unidos. El resultado será un completo replanteamiento corporativo de todo, desde las cadenas de suministro hasta de los trabajadores.


Con todo ello, no serán los gobiernos los que consigan eliminar la problemática actual reduciendo los costes de la logística y del transporte marítimo con medidas extraordinarias. Serán las nuevas tendencias comerciales, la glocalización y factores macroeconómicos, los que equilibren drásticamente estos costes.


El sector marítimo arrancó tras la pandemia con un déficit de buques después de años de sobreoferta, desguaces y caída de precios, para posteriormente registrar ingresos históricos. Sin embargo, las ultimas tendencias económicas podrían producir el efecto contrario, en pleno auge de encargo de nuevos barcos y contenedores. El sector no ha podido responder en tiempo a la creciente demanda, condicionando la fluidez del tráfico internacional, las líneas de producción y por tanto las economías globales llegando tarde al futuro.

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Opinión

CAPT. ANTONIO M. PADRÓN Y SANTIAGO

By Capt. Antonio M. Padrón y Santiago

Embajador Marítimo de Buena Voluntad de la OMI. Consejero Técnico de Seguridad y Medio Ambiente. Dirección General de la Marina Mercante. España

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