Jornada informativa en ANAVE sobre el sistema de indemnización por vertidos de petróleo

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Hace ahora 50 años, en marzo de 1967, el derrame de petróleo causado por el petrolero Torrey Canyon al encallar cerca las Islas Sorlingas puso de manifiesto la necesidad de un acuerdo internacional sobre responsabilidad e indemnización para accidentes de esta magnitud.


(ANAVE) El director de los Fondos Internacionales de Indemnización de Daños debidos a la Contaminación por hidrocarburos (FIDAC), el español José Maura, fue protagonista, la semana pasada, de una jornada informativa celebrada en la sede de ANAVE sobre el Sistema Internacional de Indemnización de daños por derrames de hidrocarburos procedentes de buques tanque. Asistieron representantes de empresas navieras asociadas, así como abogados maritimistas y sociedades de clasificación invitados por ANAVE.


En su amplia exposición, Maura ofreció una visión general sobre el marco histórico en el que se crearon los FIDAC, el papel de los mismos y su financiación; el funcionamiento del sistema de indemnización y los criterios para determinar las reclamaciones admisibles; los Estados miembros, tanto del Convenio del Fondo de 1992 como del Fondo Complementario, etc. Todo ello ampliamente ilustrado con ejemplos prácticos de casos reales.


Al final de la presentación tuvo lugar un amplio debate entre los asistentes sobre las dificultades que se vienen presentando para la entrada en vigor del Convenio HNS de la OMI, que establece un sistema similar a los FIDAC para otras sustancias nocivas y potencialmente peligrosas.


La presentación que sirvió de soporte a la intervención de José Maura se puede descargar en el siguiente enlace.

Los FIDAC son dos organizaciones intergubernamentales (el Fondo de 1992 y el Fondo Complementario) que facilitan la indemnización de los daños debidos a derrames de hidrocarburos persistentes procedentes de petroleros.


Hace ahora 50 años, en marzo de 1967, el derrame de petróleo causado por el petrolero Torrey Canyon al encallar cerca las Islas Sorlingas puso de manifiesto la necesidad de un acuerdo internacional sobre responsabilidad e indemnización para accidentes de esta magnitud. Bajo los auspicios de la Organización Marítima Internacional (OMI) y en el marco del convenio internacional de responsabilidad civil de 1969, se constituyó el convenio del Fondo de 1971 para indemnizar a los perjudicados por los vertidos de hidrocarburos procedentes de buques tanque. Este convenio se revisó y se amplía en 1992, tras el accidente del Erika y, en 2003, tras el caso del Prestige se añade un nuevo instrumento, el Fondo Complementario que aumenta la capacidad de indemnización.



El sistema de indemnización vigente hoy en día consta de tres escalones:

  • El Convenio CLC, financiado por los propietarios registrales de los buques petroleros (que tienen obligación de asegurar su responsabilidad por medio de su Club de protección e indemnización), que cubre hasta un máximo de unos 90 millones de Derechos Especiales de Giro (al cambio actual, unos 120 millones de dólares).
  • El Fondo de 1992, financiado por más de 400 empresas petroleras de los 114 Estados miembros del Convenio, entra en funcionamiento si se excede el límite máximo del convenio CLC y puede cubrir hasta 203 millones de DEG (unos 271 millones de dólares), incluyendo la indemnización del CLC.
  • El Fondo Complementario, del que forman parte 31 Estados, entre ellos España, financiado en la práctica a partes iguales por los aseguradores de los propietarios de buques tanque y las empresas petroleras, que puede llevar la indemnización total hasta 750 millones de DEG (unos 1000 millones de dólares).

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