Tres jóvenes valencianas abanderan la entrada de la mujer en el trabajo de marineros en los remolcadores de Boluda Towage

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Las tres chicas, de entre 22 y 27 años, están muy ilusionadas con su nuevo empleo de marineros a bordo de las embarcaciones.

“Nos sentimos que somos una más de la tripulación, hemos tenido muy buena acogida por parte de nuestros compañeros”.

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Boluda Towage Spain, la división de remolque en España de Boluda Corporación Marítima, recientemente ha incorporado a su plantilla en las bases de los puertos de Valencia y Sagunto a tres jóvenes que se convierten en las primeras mujeres en España que forman parte de la tripulación en los remolcadores de la compañía. Así, Mireia, Judith y Neus abanderan la entrada de la mujer en una actividad que históricamente ha estado vinculada al hombre. Aunque son mujeres, defienden que su puesto siga llamándose “marinero” y se muestran muy contentas de sentirse “una más de la tripulación” tras la “buena acogida por parte de nuestros compañeros”.


Mireia García Martínez tiene 27 años y nació en Puçol (Valencia). Trabaja como marinero en la base de Sagunto desde principios de junio de 2019. Tras acabar el Bachiller quiso ser agente de la Policía Local de Valencia. Se preparó durante año y medio, pero al no convocarse plazas para esa profesión se sacó el título en Prevención de Riesgos Laborales, pero al final se decantó por trabajar en la mar, como lo hace en su familia tanto su hermano como su padre, en la base de Sagunto de Boluda Towage Spain.


Judith Garzón Torá tiene 22 años y es de Alboraia (Valencia). Desempeña su trabajo como marinero desde mayo de este año en la base de Valencia. Es madre de una niña de 16 meses. A ella siempre le motivó el trabajo de su padre en los remolcadores de Boluda Towage, procedente de Santa Pola (Alicante), en la base de Valencia, aunque también estuvo tentada por dedicarse al deporte y a la puericultura.


Y Neus Domingo Ramos, con 23 años, natural de Torrente, quien también trabaja de marinero en la base de Valencia desde finales de junio. Al acabar sus estudios sacó el título de geriatría, pero tras acudir una semana percibió que lo suyo era trabajar “al aire libre. Me daba igual -dice- ser marinero que granjera, pero como en mi familia trabajan como amarradores al final también me ha tirado el mar”.


Cabe señalar que, en España, en la actualidad sólo el 0,38 de mujeres trabajan en el sector marítimo, según reflejan las estadísticas, un dato que para Mireia García “cambiará poco a poco según las mujeres vayan conociendo esta profesión porque el sector marítimo siempre ha estado vinculado a los hombres”.


Las tres no le dan importancia a ser las abanderadas de la entrada de las mujeres en un sector que culturalmente e históricamente ha estado siempre formado por hombres. Para Judith, es “una nueva posibilidad más de trabajo para que las mujeres se incorporen al sector marítimo. Es como cualquier otro trabajo, con la diferencia de que no es tan conocido”.


Motivación familiar

Respecto a lo que les motivó enfocar su carrera laboral en el sector del remolque, en las tres jóvenes el denominador común ha sido contar con una familia vinculada al mar y a los remolcadores. Mireia explica con orgullo que su hermano y su padre trabajan de patrones en los remolcadores de la base del puerto de Sagunto. “Es un sector -comenta- que desde siempre conozco en mi casa”. Judith también tiene a su padre trabajando en la base de Valencia y en el caso de Neus su afición le viene porque desde pequeña iba con su padre a pescar.


Neus ha estudiado un grado medio en Formación Profesional en Alicante, de año y medio, para obtener el título de patrón de Litoral. En septiembre, Mireia y Judith se han matriculado para estudiar un grado superior, de dos años de duración, de cara a poder ejercer de patrón para estar en puente de mando, mientras que Neus se matriculará el año que viene para estudiar el grado superior.


Las tres aseguran que sus compañeros han ofrecido “una imagen de normalidad” en su relación laboral, que en nada tiene que ver con los estereotipos machistas de otros tiempos. “Tenemos muy buen ambiente y no ha habido reparos”, comentan y reflejan que “se nota” que se ha establecido un “cambio cultural” con respecto a otras generaciones.


Reconocen que posiblemente las mujeres no contemplaban trabajar como marineros en un remolcador por pensar “que se trataba más como un trabajo masculino, que se necesitaría de mucha fuerza, en definitiva, por desconocimiento de la labor que se desempeña en este trabajo, en el que también tiene que ver el factor cultural”, recalcan. “La tecnología que tienen los remolcadores de Boluda Towage nos ha ayudado, ahora es más cómodo trabajar”, añade Mireia.


Por ello, animan a las mujeres que como ellas han elegido esta profesión. “Aunque te tiene que gustar, no se trata sólo de intentarlo y a ver qué pasa”, comentó Neus, mientras que Judith apostilló: “sí te tiene que gustar mucho como a mí, y eso que es un trabajo que me supone un sacrificio porque tengo una niña de 16 meses”.


“Atamos la sisga al cabo”

Por su parte, Mireia destaca que la labor que desempeñan los marineros, como ellas, se centra en ayudar al patrón del remolcador en las operaciones de maniobra de buques de gran calado que, por su peso y dimensiones, no pueden maniobrar en las salidas y entradas de los recintos portuarios. “Atamos la sisga al cabo. Una vez que nos informan desde el barco que está firme el cabo de remolque, se lo comunicamos al patrón y ya empieza la maniobra avisando por radio al práctico que el remolcador está firme. Después cuando se ha acabado la maniobra te dicen la frase: ¡listo para largar!. A partir de ahí bajamos del puente, desamarramos la sisga del barco y el marinero del otro barco se lleva la suya. Es un trabajo muy mecánico que no requiere de fuerza”.


Extrañeza en su entorno

Curiosamente, las tres jóvenes subrayan que “quienes lo ven más raro que trabajemos de marinero en un remolcador son las personas de nuestro entorno de amistad”. “Eres la primera persona que conozco que trabaja en un remolcador”, señala Judith para referirse a los comentarios de sus amigos. Es más, enfatiza Mireia: “nuestros compañeros no nos han puesto barreras, al contrario, a mí me han puesto facilidades. Desde el minuto uno me he sentido muy arropada por mis compañeros de Sagunto”. Y Neus apostilla: “es que somos uno más, nada más. No nos vemos en la necesidad de demostrar más que un chico. Tenemos que demostrar que lo que hemos aprendido lo sabemos hacer”. En este sentido, las tres jóvenes destacan que “nos sentimos que somos una más de la tripulación, hemos tenido muy buena acogida por parte de nuestros compañeros”.


En cuanto al horario, cada 24 horas de trabajo se libran dos días y en el caso de Judith, con una niña de 16 meses, gracias al plan de conciliación de la empresa y a la ayuda de sus padres, lo lleva “muy bien” ser madre. “Mi único problema, al principio, concluye Mireia, fue “querer hacerlo todo rápido. Nerviosismo por demostrar que estás preparada para hacerlo. Pero ya está solucionado”.

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