Germán Suárez, in memoriam

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German Suu00e1rez

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Un hombre hecho a sí mismo que nunca antepuso su éxito empresarial a la lealtad hacia sus amigos y al amor y respeto por su familia.

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Corría el año 1983 la primera vez que me crucé con Germán Suárez, aunque antes había oído hablar de él. Hacía un tiempo que había iniciado su carrera como emprendedor tras salirse del grupo naviero de Florentín Castro en el que trabajaba y poner en marcha Italmar, una consignataria que supuso el inicio de su larga y exitosa trayectoria empresarial que dió un salto de importante con la adquisición de Astican, acompañado con sus socios griegos los hermanos Laskaridis.


Tras esos inicios, fundó con sus amigos Manolo Feo y Paco Catalá, Servicios y Medios Portuarios (Sempsa), una estibadora que le permitiera operar ya que la consolidada Macosa le ponía muchos reparos por su cercanía con Frucasa y otras importantes consignatarias del momento. Y casi en paralelo se sumó a la creación de Canary Island Reefer Services (Cirsa) otra consignataria, junto con los que con el tiempo pasaron a formar parte de su grupo de amigos más cercanos, Emilio González, Antonio Rodríguez y Masaru Yamashita, todos salidos de la dirección de Frucasa. Dos de ellos, Emilio González y Antonio Rodríguez se incorporaban posteriormente a la estibadora Sempsa, que con la adquisición de Guillermo Sintes pasó a denominarse La Luz Market. Destaca también la creación de Spanish Pelagic, el mayor grigorífico portuario español en sus inicios, una idea que Germán Suárez logró materializar para consolidar la presencia de la flota pelágica europea en el puerto grancanario. Spanish Pelagic fue fundada por Sempsa, y dos socios del sector del frío en Las Palmas, Frisu y Frigoluz, en su visión de unir al sector en un gran proyecto que colocaba otra vez al Puerto de Las Palmas en el mapa internacional del sector.


En estos más de 40 años, ha habido un grupo de amigos con los que siempre mantuvo una estrecha relación. Paco García, Juan Domingo, Domingo Rivero, Juan Pérez y su propio hermano Pepín Suárez, fallecido hace unos años, formaron parte a lo largo de su vida de ese privilegiado club donde no importaban los éxitos profesionales sino la conexión personal más profunda, donde la ocupación empresarial pasaba a segundo plano si alguno necesitaba de él, y viceversa.


Germán también deja tras de sí un reguero de amigos, muchos de ellos vinculados a su actividad profesional o que le acompañaron en ella, entre los que no quiero dejar de mencionar a Jose Juan Ramírez, Antonio Andino, Pepe Romero, Bernardino Santana y más recientemente José Juan Ramos, quien hace unos días me recordaba que fue Germán el impulsor de la creación de la Federación Canaria de Empresas Portuarias, por eso de querer siempre buscar el consenso para afrontar las dificultades, pero también los proyectos comunes del sector empresarial portuario, donde el tiempo ha sido testigo de su buen hacer y su capacidad para integrar a muchas sensibilidades en un objetivo común, poner al Puerto de Las Palmas y a su isla, Gran Canaria, en lo más alto, contribuyendo así a generar riqueza.


Germán supo tender la mano a muchos amigos, empresarios y emprendedores para apoyarles en el desarrollo de sus ideas y negocios, no en vano, hoy en el Puerto de Las Palmas hay un numeroso grupo de empresas que han crecido con su apoyo desinteresado en pro del desarrollo del Puerto.


Y con una visión a largo plazo de su grupo empresarial, siempre estuvo en su punto de mira formar y traspasar a sus hijos Ana y Germán Carlos los conocimientos y la experiencia que acumuló durante su trayectoria empresarial. Hoy gracias a esa visión, el grupo que ahora regentan sus hijos tendrá siempre la impronta de Germán y el aval de la sólida formación de Ana y Germán Carlos. 


Pero sin duda, si hay algo que siempre estaba en su boca era la importancia de la familia, por encima de cualquier otro asunto, y el apoyo que siempre había tenido en sus mejores y peores momentos. Él siempre contó con ese apoyo, en la misma medida que se volcó con su familia. Decía siempre que hay que creerse lo que se hace, y si se cae uno, pues se levanta y empieza a pelear de nuevo, pero bien arropado.


No quiero dejar pasar la ocasión para agradecer su apoyo también a este medio, desde su inicio hace ahora cinco años, donde me trasladó que su puerta y su teléfono siempre estarían abiertos a apoyarnos, como así fue.


Nos deja un gran empresario, pero sobre todo un gran hombre, una excelente persona. Descansa en paz Germán.

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